La
alegría
asociada
a la
Cabalgata
de los
Reyes
Magos se
tornó
ayer en
un susto
mayúsculo
para las
personas
que
presenciaban
el paso
de las
carrozas
en la
localidad
vizcaína
de
Sestao.
Un
caballo
desbocado
se
abalanzó
contra
la
multitud
antes de
romper
la luna
de un
establecimiento
y ser
atrapado
por sus
cuidadores.
37
personas,
según
fuentes
de
Protección
Civil,
sufrieron
golpes
de
diversa
consideración
que en
muchos
casos
obligaron
a su
traslado
a
hospitales,
aunque
fuentes
municipales
remarcaron
que
ninguno
presenta
un
pronóstico
grave.
El
alcalde,
José
Luis
Marcos
Merino,
culpó de
lo
ocurrido
a un
«gracioso»
que
habría
lanzado
un
petardo
al
hocico
del
animal.
La
comitiva
se había
hecho
esperar
más de
media
hora a
causa de
la
lluvia.
La gente
estaba
ansiosa
por ver
pasar a
Melchor,
Gaspar y
Baltasar.
De ahí
que a su
llegada,
a eso de
las
18.45
horas,
el
griterío
fuera
«ensordecedor».
Quizá
ésa fue
la razón
de que
sólo
unos
pocos se
enteraran
de que
un
caballo
había
«enloquecido»
hasta
que se
plantó
delante
de
ellos.
«Era el
primer
caballo
por la
izquierda.
El que
encabezaba
la
segunda
carroza»,
relataba
ayer el
gerente
del bar
El
Parque,
a
escasos
metros
de donde
se
inició
el
incidente.
Según
explicó,
el
animal
«empezó
a dar
bandazos
y debió
resbalar
en el
asfalto
porque
cayó de
bruces
lanzando
por los
aires al
jinete,
un chico
muy
joven,
de unos
12
años»,
explicó
a este
periódico.
«Un
campo de
batalla»
Fue
entonces
cuando
el
caballo
«enloqueció».
«Iba
pisando
a todo
el que
podía»,
subrayaba
Marisa
Aguirremota,
una
testigo
que
logró
salir
ilesa
«de
milagro».
Ni el
jinete,
ni los
agentes
municipales,
ni
siquiera
los
cuidadores
fueron
capaces
de
detener
al
animal
hasta
que
destrozó
el
cristal
del
escaparate
de una
tienda
de
deportes,
a la
altura
del
número 3
de la
Alameda
de Las
Llanas.
En su
errática
carrera,
el
animal,
propiedad
del Club
Hípico
de
Laredo,
dejó un
reguero
de
contusionados.
Entre
ellos
estaba
Javier
González,
que
sufrió
un
fuerte
golpe en
el pecho
antes de
caer al
suelo y
ser
pisado
por dos
veces en
el
rostro.
También
Almudena
Pozo,
que
salvó la
situación
con sólo
un
tobillo
contusionado.
«Justo
cuando
el
caballo
me
atacó,
tuve los
reflejos
suficientes
para
apartar
a mi
hijo de
5 años»,
dijo.
Peor
suerte
tuvo
otro
niño
unos
metros
más
adelante.
El
equino
le
arrolló.
Según un
portavoz
del
Ayuntamiento,
habría
al menos
otro
menor
herido
con
varias
coces en
el
estómago
y un
varón de
60 años
evacuado
con un
brazo en
cabestrillo
y la
cabeza
vendada.
La
Alameda
Las
Llanas
«parecía
un campo
de
batalla»,
aseguraban
varios
testigos
presenciales.
Las
asistencias
convirtieron
la zona
de
cajeros
automáticos
de una
entidad
bancaria
en una
especie
de
hospital
de
campaña
mientras
las
ambulancias,
procedentes
de
Trapagaran
y
Santurtzi,
se
llevaban
a los
heridos
a los
hospitales
de
Cruces y
San
Eloy.
Vecinos
de la
localidad
criticaron
el
incidente.
Aunque
todos
coinciden
en
señalar
que la
reacción
del
caballo
fue
«impredecible»,
muchos
aseguran
que «no
se
habían
puesto
las
medidas
de
seguridad
necesarias».
«En años
anteriores
ya se
había
hablado
del
riesgo
de
atropello
a
cualquier
niño
porque
no se
respetaba
ninguna
distancia
de
separación
con las
carrozas»,
lamentaba
uno de
los
contusionados.
FUENTE: EL CORREO DIGITAL
