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< MENUDO MARRON
«¡Otra vez más! ¡Menuda mierda!», tuvo que pensar el socorrista antes de, guantes de látex en una mano y cubo en la otra, ponerse a 'pescar' el quinto excremento dejado por un desconocido en la piscina de la Hípica Deportivo Militar de Logroño. Ni tan siquiera sirvió el diálogo con sus jefes: «Yo aquí no estoy para eso, ¿sabe usted? Lo mío es rescatar personas...». «¡Y una mierda, mocete! Que para eso te pago», pudo ser la síntesis de la conversación. Y de nuevo a limpiar.

 

Desde hacía dos semanas, un usuario de las piscinas, aprovechando los momentos de menos afluencia de público, se sumergía en el agua para dejar su sucia huella en forma de excremento. Ante la sorpresa, incredulidad y mosqueo generalizado de los bañistas, la historia se repetía sin una cronología fija, pero con idéntico patrón. Igual que la 'Z' del Zorro, pero en versión guarra y castiza. Un ciscarse continuo en la única piscina que permite el baño en la Hípica, puesto que la más grande aún no ha sido arreglada tras las últimas crecidas del Ebro.

Hartos de las excrecencias, los responsables de la instalación comenzaron a cerrar el círculo de sus pesquisas. Como en las películas, se fueron eliminando sospechosos hasta localizar al culpable: el ya denominado 'cagador de la Hípica', que reapareció el jueves con un zurrullo post-almuerzo flotando de nuevo en la piscina. De nada sirvió la discusión con los jefes (que ayer declinaron responder a este periódico) y los abnegados socorristas limpiaron de nuevo la alberca. Tras pasar la máquina de limpieza y mantener la piscina cerrada más de tres horas, el 'cagador' trató de actuar de nuevo. Pero falló.

 

Los socorristas consiguieron pillar al 'criminal gástrico' con las manos en el zurrullo. Sobre las 17 horas, apenas cuatro horas después de su última actuación y en un ejercicio envidiable de regularidad que para sí desearía el 'yogurín' José Coronado, los vigilantes localizaron al causante de tantos enfados, ascos y olores: era un niño de 9 años, descubierto mientras dejaba su última morcilla piscinera, posiblemente por venganza hacia los socorristas. Inmediatamente, la situación fue puesta en conocimiento de sus padres.Y la justicia imperó de nuevo. Ya se sabe que el crimen, aunque sea intestinal, siempre se paga. Y el jovencito gamberro, entre el desconsuelo familiar, ha sido sancionado por la dirección de la Hípica: tres días sin piscinas. «¡Menudo marrón me ha caído!», ha tenido que pensar, descompuesto, el chaval.

FUENTE: http://www.larioja.com/

 

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Web de la asociación Ekieaso para la defensa de los socios y usuarios de la Real Sociedad Hípica de San Sebastián.  contacto: ekieaso@hotmail.com