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Comentaban en la finca unos y en la casa otros, que vaya con la Rubia, pizpireta, eso es lo que es, vitalidad si que tiene y está llena de energía, pero es un peligro, no sabes por donde te va a salir, pero es seguro que haciendo una de las suyas, o se escapa, o no se deja coger y te hace quiebros para que la persigas, pero es tan simpática y tan bonita. Abulta poco y cuanto se hace notar. A Manuel le gusta mucho, la quiere preparar para el y cuando sea el momento oportuno, que tenga un potro de Canela.

Hasta ahora Tomás tenía muy asumido que durante el curso debía estar hasta media tarde en el pueblo, aprendiendo en la escuela, para después volver a casa y estar con su amigo; lo que ahora le resulta bastante mas difícil porqué piensa en los dos, en Canela ¿qué tal estará? ¿le dejará descansar Rubia? La potra lo busca tanto para jugar con el, que el pobre caballo pone cara de circunstancia e intenta durante varias veces al día escabullirse con disimulo, pero ni así; ésta potra es un torbellino para Canela, tan bueno, tan señor.

De todos modos, ésta yegüita ha traído mucha alegría a la finca, después de la tristeza por la muerte de la torda, Rubia ha sido un soplo de aire fresco que todos agradecen, porqué con ella han salido del letargo del recuerdo y se respira otro ambiente mucho mas agradable entre todos; sobre todo Canela, que tiene una alegre compañera en el cercado, muy torbellino; eso si, pero cuando la mira parece que los problemas y las tristezas se desvanecen.

A medida que pasa el tiempo Rubia se ha hecho un poco mas mayor y se ha ido tranquilizando un poco, siempre será mas movida y vital que Canela, pero ahora se puede empezar a tratarla mas de cerca, normalmente ya no se escapa como pocos meses atrás y se comporta bien de la mano de Tomás cuando pasea con Canela por el campo que rodea a la finca, porqué ya sale Tomás a pasear por fuera, son un caballo y un chico seguros, no corren ningún peligro y Rubia parece que va aprendiendo a reconocer en Tomás ciertas limitaciones y no le causa mayor problema. Otras veces la dejan en el cercado para ir los dos a su aire, poder trotar y galopar libres como a ellos les gusta. Entonces si surge el problema, porqué la potra no deja de relinchar hasta que vuelven de nuevo a la casa, mas que relinchos parecen lloros, pero ellos necesitan también un poco de intimidad y ella tiene que aprender a quedarse sola de vez en cuando.

Tiene ya Tomás las vacaciones de verano desde hace un mes poco mas o menos, y la verdad es que está apurando los días desde bien temprano, le gusta ayudar también a su padre, no hace mucho, pero lo hace bien; Manuel le ha enseñado a recoger a mano algunas patatas, algunas uvas, no muchas cosas; pero que rápido y bien lo ha comprendido Tomás, además el se siente muy útil y feliz, sabe que su padre está muy orgulloso y sonríe cuando lo ve mirarlo por el rabillo del ojo. Después regresan a casa, y cuando refresca la tarde se dedica únicamente a su caballo, va a su encuentro con cepillos, peines y hasta una toalla para dejarle bien brillante. Pasa un buen rato cepillándole su precioso pelo alazán tostado y peinándole sus hermosas crines pelirrojas, después parece que lo ha pulido del brillo que tiene al sol, de oro parece Canela y que orgulloso se siente Tomás de lo soberbio que está su caballo, el mejor de toda la comarca. Cuantas personas se han interesado por comprarlo, y la respuesta de Manuel ha sido -envejecerá y morirá en ésta casa, no me pertenece, es de Tomás y el es de Canela-. Son la admiración de todo el que los ve.

Como ha ido cambiando Tomás con el paso de los años, pero sigue sin decir una palabra, es normal en el, pero a sus padres que ven como comprende muchas de las cosas, les gustaría oirle hablar, sería un milagro para ellos, pero hasta los milagros también se dan poco a poco. Han cambiado todos, Canela es ya un caballo maduro, pero sigue siendo físicamente espectacular. Rubia es una yegua joven espléndida, y Tomás; el que hasta no hace mucho era el niño de todos, ahora es el hombre de todos, porqué todos se sienten muy orgullosos de él, le han visto crecer por dentro y por fuera y sigue siendo tan guapo y tan cariñoso el chico.

A Teresa, la abuela y a Luisa su tía, les hubiera servido de gran orgullo ver como está al que llamaban su ángel, pero ha pasado rápida la vida con ellos y las dos se fueron hace ya tiempo, eran de edad avanzada y como todo en la vida, unos llegan y otros se van, pero seguro que ellas lo ven y disfrutan de todo desde donde estén, se las echa de menos en la casa, sobre todo María, pero no está sola, hay otras mujeres con ella, ayudándola en todas las tareas, la huerta, la casa; menos en el jardín, ahí sólo trabaja y lo cuida la Mari. Su precioso jardín que sigue siendo su paraíso privado.

Ya regresaban padre e hijo en sus monturas, es gracioso verlos llegar, Tomás en Canela y Manuel en la Rubia, mas lo gracioso es ver entre los dos un potro bayo de apenas cinco meses. Ha habido otro potro de Canela y la Rubia que ha sido vendido ya que en un principio no se plantearon en la casa tener mas caballos, pero éste a todos en la finca le han reconocido maneras, igual que a su padre cuando era como el. Es también de carácter sosegado, muy proporcionado; no tan grande como su padre, y seguro que será algo mas pequeño de talla, pero eso no importa, lo que quieren son animales nobles con los que poder disfrutar sin miedo a que a Tomás le puedan provocar un accidente.

Es un potro muy gracioso, les tiene que acompañar a donde quiera que vayan , el sin su madre ni un ratito. Recuerda en cierto modo a Canela, que siempre estaba en el costado de la torda, bueno; siempre no, cuando se acercaba su niño, el caballo era su sombra, hasta se ponía del lado del camino donde había pasos irregulares para que Tomás no tropezara y siempre muy cercano para que el niño se apoyara en el. Al potrito no le han puesto nombre todavía, no se les ocurre ninguno, pero bien lo podríamos llamar Brisa por su forma de ser tranquila y porque en sus movimientos es ligero y suave.

Cuando salen a pasear con ellos, es muy tierno verlos cuando de vez en cuando tienen que parar para que Brisa mame de la Rubia, paran lo suficiente para que el potro quede satisfecho y otra vez a seguir el camino, pero les sigue bien, es pequeño pero cuando trotan o galopan el no se queda atrás, no controla si trota a galopa el potro pero no se retrasa, entre relinchos por si se van sin el. Lo que no sabe es que jamás lo iban a dejar sólo en el campo, es todavía pequeño y tiene un poco de miedo a perderse.

 

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